28/10/2009

Garantías hay, campañas no hay


Desde el punto de vista formal, hay garantías. En la práctica, la cosa es a otro precio. Por temor a caer en desgracia, o por considerar que apoyar a terceros candidatos puede ser tiempo y plata perdidos las empresas están siendo prudentes a la hora de dar y comprometer apoyo. Por eso hay campañas que no arrancan.
A los medios poco y nada les interesa publicar y discutir las propuestas de los candidatos. Aunque, para decir verdad, tampoco que es que los aspirantes a suceder a Uribe estén en un derroche de ideas y propuestas novedosas, reales y posibles. Parecen más interesados en desprestigiarse unos a otros.
¿Y las autoridades? Bien gracias. La Registraduria, encartada con el cambio de las cédulas, apenas si abrió un espacio para la inscripción de nuevos votantes. La Corte dice que no tiene afán en resolver la legalidad del Referendo. El Consejo Electoral no dice está boca es mía Y Uribe nada que resuelve su encrucijada del alma.
Así las cosas ¿para qué queremos garantías si campaña no hay?

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23/10/2009

Entrevista con Iván Durán

ID:  ¿Cómo ve el periodismo político que se hace en el país?
rgalan: Desde siempre, el llamado periodismo político en Colombia ha sido un periodismo partidista. Baste recordar el origen de nuestros diarios y la clarísima identificación de cada uno de ellos con un Partido Político, a El Tiempo lo quemaron por Liberal y a El Siglo por conservador.
El Espectador de don Guillermo Cano anunciaba en su cabezote que era un periódico liberal. Esa era, a mi criterio, una práctica clara y honesta.


Durante el Frente Nacional, con el auge de la radio y la televisión y el crecimiento de las revistas, los periódicos adoptaron el disfraz de imparciales, descubrieron el periodismo investigativo y dieron cabida en sus secciones editoriales a columnistas de tendencias distintas a las de la Dirección.
Con del proceso 8000, el periodismo político regresó al periodismo militante, aunque más por razones económicas que políticas. Se dividió entre “samperistas y conspiretas”, pero con el agravante de ser un periodismo vergonzante que toma partido, pero alega ser inpendiente. Esa práctica se mantiene hasta hoy.